Dar vida a las ideas

Cuando trabajamos en equipo es indispensable hacer un ejercicio bastante básico: escuchar. No todo el mundo sabe hacerlo. Escuchar no es lo mismo que oír, a la vista está de los posibles resultados que se pueden obtener de la puesta en práctica de diferentes verbos. Por tanto, la acción de escuchar es voluntaria e implica intención por parte del sujeto, a diferencia de oír, que significa, sin más, 'percibir por el oído (un sonido) o lo que (alguien) dice.

 

 

¿Sabes comunicar bien las ideas? ¿Crees que puedes plantearlas sin imponerlas? Tenemos que tener en cuenta que todas las ideas no son buenas o factibles, para ello analiza esas ideas y define directrices a seguir. 

A continuación os dejamos unas directrices muy sencillas para poder comenzar a dar vida a todas esas ideas que surgen en reuniones de trabajo, o proyectos que se comienzan pero no se sabe por dónde seguir.

1)      Mide tus palabras: Es importante que a la hora de transmitir tus ideas seas concreto y no te extiendas demasiado. Tienes que centrarte en el germen de tu discurso para exponerlo de la manera más clara posible. Recurre a la técnica del Elevator pitch, trasmite tu idea en un minuto. De este modo, conseguirás captar la atención de tus interlocutores y serás capaz de centrar los objetivos del equipo.

 

Por otra parte, debes tener en cuenta que trabajar con distintas personas implica tener ideas y planteamientos muy diferentes: sé respetuoso y valora positivamente el trabajo de tus empleados o compañeros.

 

2)      El arte de escuchar: Escucha todas las aportaciones de los miembros del equipo. Procesa bien la información, analiza bien las diferentes ideas y formula las tuyas propias o aporta a las ya puestas sobre la mesa o en marcha. Muy importante: no critiques aquellas ideas que te parezcan una tontería o descabelladas. Tómatelo como el planteamiento de una hipótesis “algo que nuestro cerebro bloquea, pero que no hemos comprobado”.

 

Tu opinión será valiosa para todos los miembros del equipo y conseguirás que tus ideas sean consideradas, por lo tanto muestra tú el mismo respeto.

 

3)      Se creativo: No mates tu creatividad antes de tiempo. Introducir en vuestros proyectos elementos creativos. Dibuja las ideas, los proyectos, realiza un esquema de los pasos a seguir o a dar, plasma en un papel, pizarra o pared, las ideas, esto puede ayudaros a enriquecer vuestro trabajo, a oxigenarlo y en definitiva, a dar vida a esas ideas para que no se queden sólo en una reunión rutinaria con el equipo de trabajo.

 

 

Deja volar tu imaginación, a veces las ideas más locas son las más rentables.