Piensa antes de hablar

Una frase muy de madre pero muy cierta. Hablar sin pensar lo que estamos diciendo puede acarrear consecuencias desastrosas y lo que es peor perder oportunidades únicas.

 

 

Con las palabras construimos pero también podemos destruir una relación, la imagen que se tiene de nosotros o una buena oportunidad laboral o de negocio. Por eso, te recomendamos, si eres de los que habla antes de pensar, que sigas unas sencillas técnicas para no meter la pata sin perder naturalidad y espontaneidad. 

 

 

 

Mírate a ti mismo y date cuenta cuando hablas sin pensar y reflexiona sobre las consecuencias que tiene este hecho. Lo primero es aceptar el problema.

 

Mira la situación que te rodea, observa a las personas con las que conversas y escucha, escucha y escucha.

Se consciente de tu tono, tu actitud y todo lo relativo a la comunicación no verbal.

 

Y por supuesto, asegúrate de que lo que dices sea relevante y no hables de lo que no sepas porque es mejor mantener tu boca cerrada y dejar que las personas piensen que eres un tonto, que abrirla y despejar la duda.

 

Son consejos sencillos y, a primera vista, muy triviales, pero por la boca muere el pez. Quedas avisado.